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domingo, 16 de marzo de 2008

Mas allá de la distancia

Muchos han hablado sobre Albert Einstein. Generaciones de escritores, maravillados tanto de su intelecto, como cautivados con su personalidad y mas que nada, sorprendidos por los tremendos resultados obtenidos de la aplicación sus conocimientos. A lo largo de este medio siglo que nos separa de su partida, hemos podido comprobar que también ha sido el causante de un cambio fundamental, más allá de la física. Me refiero al empuje con que realizó cambios profundos en nuestro enfoque de la ciencia: todo es relativo. Aunque este pensamiento es controversial, lo realmente maravilloso es lo que ocurre en todos nosotros, no solamente a los físicos o matemáticos. Einstein, con su mirada triste y profunda, manipulando con picardía nuestros recónditos pensamientos en busca de viajes por el tiempo, por el espacio, en aventuras maravillosas que recién están comenzando. No importará que luego otros se contrapongan. Porque a partir de su genialidad, comenzamos a creer que todo será posible, que alcanzaremos la inmensidad del espacio, desde nuestro refugio en la pequeñez del átomo; que atravesaremos las distancias seguramente, arrastrados inesperadamente por su fórmula increíble, la misma que nos permitirá atravesar a velocidad de ensueño, el tiempo que fluye entre nuestros orígenes y nuestro destino.

Eduleira dijo en 200 palabras el 15/03/2008 11:45

martes, 15 de enero de 2008

Pistolas "de chispa"

El Marqués de Barranca y Trabuquete nos cuenta sus aventuras en la guerra contra los franceses en 1808 y que culminaría con la independencia de España. Dice que... "Estando destacado al frente de una tropa muy irregular mientras perseguía a un grupo de mamelucos por un escabroso farallón, se me vinieron a la carga tres de ellos en alazanes árabes. Por ese irregular camino solamente podían venir de a uno en fila y entonces disparé mis dos pistolas contra el primero, gritando a viva voz al hombre que me seguía para que me diera las suyas, así una vez abatido el primer moro, tendría tiempo para otros disparos al segundo... al tercero, pues veríamos. Pero muy veloz era la carga del enemigo o mi hombre no me escuchó, ya que si bien el primer moro cayó, al segundo lo tenía encima antes de recibir o poder recargar armas. Esquivando su adarga, eché mano a mi sable y con él lo derribé de un certero tajo en la cerviz, mientras el tercero me atacaba. Quiso mi buena fortuna que el caballo del moro resbalara y cayera por el farallón, una treintena de varas hasta el mar, en donde fue apresado."

Eduleira dijo en 200 palabras el 14/01/2008 22:37